domingo, 23 de marzo de 2014

"The HERO without a NAME"- Fase 1: historia ganadora

Por fin les traemos lo que se convertirá en el primer capítulo de esta historia que le haremos llegar a la banda a fin de año. 
Si no recuerdan de qué trata este proyecto, se los recordamos aquí.



Antes que nada, muchas gracias a todas las cafekkos que participaron. No fue nada fácil para el staff elegir la historia ganadora, aunque sí fue muy divertido leer. Apreciamos y agradecemos todo el empeño puesto en las historias. Las chicas que ya participaron, saben que también podrán participar en la siguiente fase si así desean.



Sin más preámbulos, les dejamos la historia de Teruki. La publicamos tal cual nos fue enviada. Luego nos encargaremos de hacerle los retoques necesarios, y, obviamente, traducirla.

"La esperanza es lo último que muere."
"Era un mundo despiadado, donde la oscuridad y la tristeza se propagaban sin control. Por más que valientes guerreros lucharan contra el mal, la gente comenzaba a perder la esperanza. Los sabios intentaban mantener la calma, los adultos trataban de continuar con sus vidas, y los jóvenes se sentían perdidos.
En ese mundo, cosas como la amistad, el amor y la magia comenzaban a olvidarse.
Sin embargo, cierto día, en una de las tantas ciudades que fueron reducidas a escombros, un chico que era parte de los pocos sobrevivientes, decidió que daría lo mejor de sí para revertir la situación, y devolver la paz y tranquilidad a todas las personas.
Era un joven muy simple, pero con muchos ánimos de ayudar a los demás. Solo contaba con su encantadora sonrisa y un gran espíritu de lucha.
En un pequeño pueblo de Miyagi, vivía un chico de nombre Teruki Nagata, quien vivía solo, debido a que, lamentablemente, sus padres fueron asesinados en un tiroteo, tratando de ocultar a su único hijo, de las manos de los militares que trabajaban para el gobernador de Japón, que injustamente había tomado el poder.
En su mandato, tenía la idea de reclutar a cada joven, muchacho o niño, con el fin de que trabajaran para él, y crear un poderoso ejército para tomar territorios por todos los alrededores.
Muchos de los chicos que habitaban en el pueblo, vivían aterrorizados, no podían salir por el barrio tranquilos, en cualquier momento “ellos” podían aparecer y llevárselos, lejos de sus familias.
Ese era el tipo de vida que llevaban, un ambiente lleno de terror, tristeza y tragedia. Además de los injustos actos de los superiores hacia todo aquel que osara retarlos.
Cuando se ocultaba el sol, todos temían sobre lo que ocurriría al despertar.
Nadie tenía esperanzas en que todo volviera a como solía ser antes.
Cada mañana, Teruki debía estar alerta, pues no sabía exactamente a qué horas podrían aparecer.
Él tenía un mejor amigo llamado Koji, que todos los días salía de la pequeña choza en la que se ocultaba con su hermano mayor, Hiroshi, para verlo.
Al igual que Teruki, los padres de Koji fueron asesinados tratando de rescatar a sus hijos, en un largo tiroteo. Desde entonces, Hiroshi prometió cuidar de su hermano, y de su huérfano amigo.
Como rutina diaria, el mayor debía salir silenciosamente, corriendo el riesgo de ser capturado, para poder conseguir algo de comida.
Y, aunque lo encontrado no fuese la gran cosa, los menores siempre le estaban agradecidos.
Después de haber ingerido algo, como no tenían nada que hacer, Hiroshi les contaba historias sobre las valientes personas que se enfrentaron a los militares, y que lamentablemente fueron asesinados en el intento.
Teruki y koji siempre estaban jugando tranquilos dentro de la pequeña guarida, hasta que, en un instante, comenzaba lo peor, lo que los pocos que quedaban en el pueblo querían que ya terminara.
El impacto de las balas en las ya desgastadas viviendas de algunos sobrevivientes, los gritos de la gente que era asesinada cruelmente, el llanto de las personas que eran levantadas por esos invasores, aumentaba el pánico del trío en ese momento.
Los menores comenzaban a llorar de la desesperación, y Hiroshi, para tratar de calmarlos, los abrazaba de manera protectora. Acto seguido debían buscar un lugar donde no pudieran ser vistos.
Llenos de miedo, gateaban por el suelo hasta llegar a una de las esquinas de la pequeña habitación, y, como última opción, rogar para no ser capturados.
Abrazando sus rodillas, Teruki lloraba con la cabeza gacha, deseando con todas sus fuerzas que ya todo terminara.
Lamentablemente, los gritos no cesaban y era cada vez más fuerte el impacto de las armas de fuego de los soldados.
Quienes debían protegerles, acababan con la vida de inocentes personas, sin piedad alguna.
-No tiene sentido estar escondiéndose –decía entre llantos, Koji-, ¡No hay esperanza!
-Vamos, Koji, todo estará bien, la esperanza es lo último que muere –tratando de consolarlo, Hiroshi abrazaba a su hermano-.
Y Teruki sólo observaba la escena, sintiendo un vacío en su interior.
¿Cómo sería tener un hermano mayor? –se preguntaba–.
Después de varios minutos de tensión, todo volvía a la “normalidad”, o al menos sabían que no aparecerían pronto.
Todo estaba en completo silencio,  los tres observaron a su alrededor, con mucho cuidado.
–Ya se fueron –dijo el mayor-, hay que echar un vistazo.
Hiroshi se separó de su hermano menor y se levantó de su lugar, lentamente caminó por la pequeña habitación y se acercó a una pared, asomó uno de sus ojos en un pequeño agujero del muro, y trató de observar a su alrededor.
-Sí, ya se fueron, o al menos eso quiero creer –anunció y volteó a ver a ambos chicos que aún estaban en el suelo-.
-¿Ya no hay nada?, ¿Seguro? –Teruki se levantó de su lugar y caminó hasta el lado del mayor- Quiero ver –y se asomó por el mismo agujero por donde observó Hiroshi-.
-Es cierto, ven, Koji –llamó a su amigo-, no tengas miedo –y el nombrado se levantó de su lugar y se acercó junto a su compañero-.
-Mira –le dijo el mayor-, verás que no hay nada –y el menor accedió a hacerlo-.
Rápidamente observó por el agujero y volteó a ver a sus compañeros.
-Sí, ya, no hay nada –concluyó-, tengo hambre, hermano –el mayor soltó una pequeña risa y acarició la cabeza del menor-.
–Está bien, ¿tú también tienes hambre, Teruki-kun?
–Un poco –respondió el nombrado–, no quiero ser una molestia después de lo que ocurrió –miró al piso, algo apenado–.
–Claro que no –intervino Koji–, tú siempre serás bienvenido aquí, esta también es tu guarida, siempre estaremos juntos –y le sonrió a su amigo.
Teruki se sintió conmovido y de igual manera le sonrió ampliamente al menor.
–Muchas gracias, chicos –hizo una pequeña reverencia y observó a ambos hermanos–, ustedes me han ayudado mucho.
–Es lo que hacen los amigos –opinó Hiroshi-, se ayudan y se apoyan entre sí.
-Así es –apoyó Koji-, ¡Vamos a comer! –y los tres rieron ante el comentario.
Así terminó el día para Teruki.
Pasaron un par de días, llenos de suspenso para los sobrevivientes, pues nadie sabía la razón por la cual los militares había dejado de aparecer en el pueblo, así que todos estaban alertas, veían mínima la idea de que todo hubiera cambiado.
Es algo imposible –decían algunos chicos reunidos en la “guarida” de Koji-.
–Quizás el gobernador cambió –opinó Teruki, que tenía esperanzas en que fuese cierto–.
–No lo creo –respondió el mayor de todos los que estaban ahí reunidos-, una persona, si es que se le puede llamar así, no puede cambiar de la noche a la mañana.
–Yo sólo quiero que todo termine –concluyó Koji-, extraño jugar afuera.
–Yo también –apoyó uno de los niños-.
 –Hay que pensar positivamente –recomendó Teruki– si queremos que todo vuelva a ser como antes.
–Así es –apoyó Hiroshi–, la unión hace la fuerza.
Todos se quedaron callados hasta que un bostezo rompió el silencio.
–¿Ya tienes sueño, Koji? –preguntó uno de los chicos-
–Estoy cansado, eso es todo –respondió el nombrado, mientras se tallaba los ojos–.
–Ya es algo tarde, sería mejor que regresaran a sus casas, sus padres han de estar preocupados –sugirió su hermano –.
-¡Es cierto! –dijo uno de los niños-, ¡Mi mamá me va a dejar sin cena!
–Jajajaja –se empezó a reír Teruki y el resto de los chicos-, será mejor que te apresures si no quieres que eso pase.
–Lo sé, lo sé –respondió el niño–, hasta mañana –y el niño salió rápidamente del cuarto-.
–Nosotros también ya nos vamos –dijeron los demás-, hasta mañana.
–Hasta mañana –respondieron los tres-.
En la habitación solo quedaban Teruki, Koji y su hermano mayor.
–No sé ustedes, yo tengo sueño –dijo el menor–, hasta mañana, Teruki.
–Sí, hasta mañana, Koji, Hiroshi –respondió el nombrado y salió de la habitación–.
–Vete con cuidado, Teruki –sugirió Hiroshi-.
El nombrado recorrió un corto tramo hasta llegar a su “casa”, movió lo que sería su puerta, un pedazo de lámina, la hizo a un lado, y entró.
Avanzó por  la pequeña habitación hasta acercarse a una ventana que, a pesar de estar cerrada con madera, dejaba que la luz de la luna entrara por algunos agujeros e iluminara el suelo.
–Todo mejorará, estoy seguro –pensó para sí mismo, soltó un suspiro y se recostó donde estaba parado–.
–Quizás el gobernador sí cambió –dijo al aire–, es un ser humano, como yo, Koji o Hiroshi, así que probablemente se dio cuenta de la situación y esté arrepentido por todo el daño que hizo –sonrió mirando el techo, bostezó y cerró sus ojos–.
–Se vale soñar –y cayó en un profundo y tranquilo sueño–.
Teruki durmió muy bien esa noche.
Pero, a pesar de sus positivos pensamientos, las cosas no serían como él se lo esperaba.
A la mañana siguiente, Teruki despertó bastante activo, y lo primero que quiso hacer, fue a visitar a su mejor amigo.
Se estiró, se levantó del suelo y se talló los ojos, mientras caminaba por el cuarto hasta llegar a la puerta, pero, antes de abrir, escuchó un grito.
Se asustó y decidió asomarse por uno de los huecos de la ventana, que dejaba ver la casa de Koji y el resto de las demás.
Pudo ver a algunas personas corriendo, como si estuvieran huyendo de algo, y se veían asustados.
Luego, a lo lejos, pudo observar algunas camionetas de soldados que se acercaban al lugar.
–Volvieron, otra vez –pensó, e inmediatamente sintió la necesidad de ver a Koji–.
Y se comenzaron a escuchar las armas de fuego cerca.
El pánico se apoderó de su cuerpo y se sintió incapaz de moverse.
¿Por qué?, ¿Por qué otra vez? –se preguntó a sí mismo y las lágrimas aparecieron en sus ojos–.
No lo dudó en ningún momento y decidió asomarse por la puerta, con un solo pensamiento en mente: quería ver a Koji, aquella persona tan importante para él, quien lo ayudó y le ofreció su compañía en los peores momentos.
Lentamente, y con mucho cuidado, movió la lámina que cerraba la entrada y asomó su cabeza por el pequeño espacio.
Y, efectivamente, ellos estaban de vuelta, la gente corría por la calle, buscando refugio, y también algunos niños que seguían a sus padres, llenos de terror, pues estaban siendo perseguidos por los soldados.
Sin piedad, acababan con la vida de todas esas personas, que no pudieron escapar de su ataque, y tomaron por la fuerza a algunos infantes.
Teruki estaba aterrado, esta vez llegaron muy cerca de su casa, rápidamente acomodó la puerta y gateó por todo el suelo hasta llegar a una esquina del cuarto.
Abrazó sus rodillas y, temblando, pensó:
–Koji, ojalá tú y tu hermano estén bien, lo siento si no puedo estar con ustedes en estos momentos –y comenzó a llorar de la preocupación, mientras el tiroteo seguía–.
Y, aunque no era consciente de qué horas eran, había notado algo.
Esta vez el ataque de los militares duró mucho más tiempo, ¿Habrán reforzado sus tropas? –le preocupó aún más y sólo pudo cerrar sus ojos fuertemente–.
Ahora se escuchaban mucho más cerca, cosa que hizo que un escalofrío recorriera su espalda.
Se arrinconó aún más, abrazó sus rodillas con fuerza, tratando de calmarse. Los disparos retumbaban en su mente.
Cerca, demasiado cerca de donde él estaba, sus pasos se podían escuchar claramente, y eso nunca había pasado en cada una de las veces que ellos llegaban.
Azotaron fuertemente una puerta, y entraron a la fuerza a una casa.
-¡NO! ¡A él no se lo lleven! –se escuchaba la voz de un chico y el llanto de  alguien.
Entonces Teruki pudo darse cuenta de algo: lograron encontrar a Koji y a su hermano.
El terror se apoderó de él, sus piernas se entumieron, y lloró más fuerte.
No quería aceptarlo, recordó muchos de los momentos en que ellos estaban juntos, se sintió motivado y, con todas sus fuerzas, se levantó rápidamente y se asomó por la ventana.
-¡Hiroshi! –pensó, los militares se lo llevaban arrastrando, y Koji salió corriendo de su casa, llorando–.
–¡No, Koji! –le gritó su hermano mayor–, ¡Vete!
–Koji, hazle caso  –pensaba Teruki entre lágrimas –, ¡Te van a matar!
Quién sabe qué le harían a Hiroshi ahora que se lo llevaban a la camioneta, Teruki sintió muchas ganas de ayudarlos, pero lo único que podía hacer era quedarse ahí parado, o salir y arriesgar su vida por sus dos amigos.
Tenía miedo, no se sentía seguro de hacerlo, lo dudó, y el pánico recorrió su cuerpo.
–Te he decepcionado, Koji, perdóname  –y continuó llorando –.
–¡Dejen a mi hermano! ¡Él no hizo nada! ¡Son unos desgraciados! –Gritó eufóricamente el menor, hacia las personas que sujetaban a Hiroshi.
–Tú sólo eres un mocoso, lárgate antes de que acabe contigo  –advirtió uno de los soldados que estaban saliendo de la casa de Koji, y lo empujó, tirándolo al suelo–.
–¡Suéltenlo! –gritó con todas sus fuerzas y, al ver que no le hacían caso, le aventó una piedra al que lo había tirado.
–¡Ya me artaste! –gritó desesperado el mismo que lo había advertido, y en un rápido movimiento, sacó un arma, la cargó y apuntó a la frente de Koji–.
–Despídete de tu hermano, es hora de dormir .
–¡¡Koji!! ¡¡No!! –Gritó Hiroshi, quien comenzó a moverse desesperadamente tratando de zafarse del agarre de los militares–.
Y, de un momento a otro, el hombre apretó el gatillo y Koji cayó al suelo.
-¡¡KOJI!! – Hiroshi comenzó a llorar del coraje, y se sintió impotente, destruido.
–Koji…  –al igual que Teruki, su llanto se intensificó aún más, y ya no podía contenerlo –.
–¡¡Te voy a matar!! –el mayor logró soltarse y se abalanzó sobre el que le disparó a su hermano –.
–¡Ja!, Eres un ridículo, igual que tu hermanito, es hora de que tú también lo acompañes a dormir –se rió burlonamente el militar, y en un rápido movimiento apuntó en el abdomen de Hiroshi, y le disparó–.
Hiroshi cayó al suelo, mientras sangraba.
–Hiroshi…  –Teruki ya no pudo soportar más y se recargó en el suelo, con ambas manos en su pecho, estaba oprimido, ya no quería seguir llorando, el dolor era demasiado, no solo el físico, su corazón dolía.
–Ya vámonos, esto fue una pérdida de tiempo –dijo uno de los militares, y todos se dirigieron a una camioneta, llena de chicos en la parte trasera–.
Una vez que arrancaron, Teruki salió corriendo de su casa y se acercó a Koji, con mucho miedo.
–K-Koji…  –se acercó a su rostro sangriento, y se dio cuenta de que no volvería a ver nunca más la sonrisa de su mejor amigo–.
Tomó su cuerpo y lo abrazó con mucha fuerza, y lloró, nuevamente. Permaneció así un par de minutos, que para Teruki fueron horas.
Lentamente se separó de su amigo y  volteó a ver  Hiroshi, que estaba tirado de lado en el suelo, sin respirar.
Teruki había perdido a dos de las personas más importantes de toda su vida, en tan solo un par de segundo, esos malditos le habían arrancado su felicidad, la razón por la cual el se despertaba todas las mañanas.
–Esto no se quedará así, me las van a pagar  –dijo, sin apartar la vista de ambos hermanos–.
Y juró vengarse de aquellas personas que acabaron con las vida de dos personas maravillosas.
A partir de ese momento, las cosas cambiarían."  

Autora: Ada María Ponce Radilla (México)

¡¡Felicidades, Ada!!
Tu historia será enviada a An Cafe junto con las siguientes ganadoras o(≧∀≦)o
Pronto nos pondremos en contacto contigo para ver cómo te enviaremos un pequeño regalo como premio♥

¿Qué les ha parecido la historia? ¿Les intriga saber cómo continuará?
Para eso habrá que esperar a la siguiente fase: ¡la historia de Yuuki!

Como queremos que este proyecto sea de parte de la mayor cantidad de fans de América Latina, todos los que quieran enviar sus dibujos basados en la historia de "The HERO without a NAME" pueden hacerlo, así nos ayudarán a armar un gran regalo para la banda.

¡Muchas gracias a todas las participantes!

Esperamos que mucha más gente se anime a participar en las siguientes fases.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario